PREGUNTAS FRECUENTES

Los fondos de Venture Capital buscan invertir en emprendimientos o startups de base científica/ tecnológica, con un gran potencial de escalamiento a nivel regional y global, con el fin de apoyar su crecimiento e implementar el plan estratégico definido por los emprendedores. El objetivo de los inversionistas de VC es rentabilizar la inversión a mediano plazo (entre cinco y diez años), saliendo finalmente de la participación del proyecto a través de un exit (mediante la venta, apertura de la compañía en bolsa, entre otros). Las inversiones realizadas en VC, en general, tienen un alto nivel de riesgo, pero a su vez un alto potencial de retorno. Por lo anterior, los fondos de VC generalmente invierten en un número importante de empresas para diversificar su riesgo. Esto lo hacen a través de participaciones de propiedad minoritarias, por lo que es común encontrar varios inversionistas en una misma  startup.

Una de las principales cosas a tener en consideración es que un CVC no es RSE o solo un concurso de startups, es algo estratégico. Por ello, si se toma esta opción se debe dedicar tiempo, recursos y personas. Por otro lado, como este es un tema de riesgos, debe existir un espacio para la prueba y el error. Por lo mismo, es recomendable comenzar de a poco, con unas pocas startups, en vez de montar de inmediato un fondo abultado. Otras de las características que debiera tener un CVC son autonomía, flexibilidad e independencia del core del negocio. Aún así, es recomendable que esté debajo del directorio. Otro punto relevante es entender que las startups, bajo esta estructura, son partners y no solo proveedores. Por ello es importante montar un mecanismo de vinculación entre el negocio y las startups para delinear su trabajo en conjunto. Finalmente, es crucial medir lo que se hace, no solo a las mismas startups, sino también el cómo ellas están impactando en el negocio. 

Uno de los aspectos principales que se evalúan es el equipo. Por ello se buscan emprendedores profesionales, con experiencia en la industria donde se están inmersos y que, principalmente, estén abiertos a recibir consejos de los inversionistas. Otro punto que se revisa con detalle es el producto; la tecnología que tiene por detrás, si es escalable, si resuelve un problema y cuál es su propuesta de valor. Junto con ello es importante establecer si ese producto está en un mercado  en crecimiento y que, al menos, sea regional. La tracción es otro de los factores a ponderar. Se revisa tanto la madurez del negocio como la respuesta del mercado, es decir el que exista una demanda para el producto. Por último, los fondos buscan que la startup tenga un elemento que haga único su negocio. 

Hace más de 10 que Corfo generó líneas de matching funds para crear fondos de venture capital en Chile. Este sistema establece que por cada dólar que pone un fondo, Corfo invierte hasta cuatro dólares para crear un fondo de cinco. Esto hace que la rentabilidad del inversionista aumente en hasta 80%. El formato se llama deuda capital, ya que si al fondo le va bien devuelve esos cuatro dólares como si fuera una deuda. Por otro lado, Corfo tiene incentivos para asegurar que esta inversión tenga impacto en Chile, por lo que regula que los fondos sean correctamente utilizados a través de  auditorías anuales y reportes periódicos. Por otra parte, el foco está en empresas chilenas con potencial de escalabilidad y que se desarrollan desde Chile, o en startups extranjeras, pero que usan al país como plataforma para Latinoamérica. Esto ha hecho que hoy en Chile existan más de 30 fondos de VC apoyados por Corfo.

Al invertir el VC se vuelve un socio de los emprendedores, ya que tiene un rol de mentor y de asistencia en la toma de decisiones estratégicas. En general, además tiene un lugar en el directorio para ayudar a tomar las decisiones de largo plazo de la compañía o las decisiones donde se necesita apoyo de gente con experiencia. En cuanto a los objetivos, los VC tienen un rol un poco distinto respecto de otros inversionistas. Los VC son muy agresivos en cuanto al crecimiento del valor de la compañía, números que deben estar entre 20% y 40% anual. Esto implica que las compañías deben tener planes de crecimiento igualmente agresivos y que no se queden conservadoramente en un crecimiento orgánico. Por otro lado, los VC piensan en el largo plazo, es decir permanecer entre tres y diez años en las compañías.

El punto de partida es el interés en la oportunidad de negocio, de poder incorporar una empresa en un portafolio o en una cartera de empresas con las mismas características. Luego, el fondo envía una carta de intensiones, denominada term sheet, a los fundadores de la empresa. En esta carta de intenciones hay un conjunto de obligaciones y derechos para ambas partes, los que, de manera preliminar, serán el insumo para construir el pacto de accionistas si se llega a concretar la inversión. El term sheet incluye los derechos económicos —remuneración del gestor, con los stock options que deberían tener los ejecutivos y los fundadores, entre otros aspectos— y políticos —participación del inversionista o fondo de inversión en el directorio con uno o dos directores—. Una vez validado el term sheet por ambas partes, comienza el proceso de revisión de las cuentas contables, financieras y tributarias más importantes, a ello se le llama due diligence. Posteriormente, si los dos puntos anteriores están validados, se redacta el pacto de accionistas. En él se incluyen aspectos como las preferencias de liquidez que tenga el inversionista que está en una posición minoritaria, o los derechos de un accionista minoritario de mostrarle la oferta de venta a los accionistas de la empresa en primer lugar, entre otros.

Los fondos de venture capital tienen distintas estrategias con respecto al involucramiento con las empresas que invierten. En este contexto, hay dos beneficios principales de recibir inversión de un venture capital. El primero es el apoyo económico. El fondo provee capital y el emprendedor, a cambio, un porcentaje de su empresa. El segundo beneficio es la validación externa que se produce al momento de recibir inversión. Esta validación, aunque es un beneficio más indirecto, impacta en los clientes y otros stakeholders de la empresa sobre la credibilidad que tiene hacia el mercado. Pero además, la startup puede acceder a la red de contactos del VC y a la experiencia de los inversionistas. Hay muchas problemáticas que otras startups ya han vivido, por lo que conocerlas permite al emprendedor ahorrar tiempo y evitar errores. Otro beneficio es el orden y claridad de la información que se establece durante el proceso de seguimiento e involucramiento del VC. Esto va generando una disciplina que resulta vital al momento de escalar el emprendimiento a un mercado externo o internacional.

Cuando el inversionista entra en un emprendimiento va ta tomar una parte de equity de la empresa, por lo tanto en emprendedor tiene que estar dispuesto a ceder esa participación y, por otro lado, a relacionarse con un nuevo socio. Ese equity tiene relación directa con la cantidad de dinero que se está invirtiendo y la valorización de la empresa, donde aparecen los conceptos de pre y post money. El pre money es la valorización de la empresa antes de la inversión y el post money es la que alcanza después de que ingresó el capital. El equity se establece respecto de la valorización final. Pero además, esta relación tiene también otras implicancias. Cuando lo invertido es considerable se suele tener participación en el directorio. En el día a día, y sobre todo en etapas temprana, el fondo se transforma en un socio activo, involucrándose en lo operacional, pero no en el micro management.